Primero entiendo cómo trabajas. Luego hablamos de tecnología.
Marketing digital, Estrategias de E-commerce y automatización con IA para empresas y autónomos.
Soy Ismar Laffita Hernández.
- Ingeniero en Ciencias Informáticas(La Habana, Cuba 2008)
- Máster en Marketing Digital e IA Aplicada (Madrid, España 2026)
- Máster en Digitalización de Empresas con IA (Madrid, España 2026)
- Soy cubano viviendo en Madrid, con trece años dirigiendo negocios privados a mis espaldas.
En un negocio pequeño cada euro cuenta y cada cambio tiene coste. Lo sé porque lo he vivido en carne propia.
Por eso no llego con un plan de manual. Llego a mirar cómo funciona tu negocio: qué haces, cómo lo haces y por qué funciona. Lo que ya está bien no se cambia se amplifica. Lo que falta se construye, sin romper lo que sostiene el negocio.
Empatía no es un adorno: es un compromiso, mi principio ético y el método.

El método
Cuatro pasos. Y el primero no lo pagas.
No empiezo vendiéndote una web: empiezo entendiendo tu negocio. Si el primer paso no tiene sentido para ti, los otros tres tampoco lo tendrán.
Paso 01
Nos conocemos
Antes de proponerte nada, tengo que entender dos cosas: tu negocio, y si encajamos.
Hablamos
Si estás en Madrid, nos sentamos. Un café, tu local, donde te resulte cómodo.
Si no, videollamada — funciona igual, solo hace falta que puedas enseñarme lo que tienes.
Me cuentas tu negocio: qué vendes, a quién, qué te funciona y qué llevas tiempo arrastrando. Yo te explico cómo trabajo: qué hago, qué no hago, y qué necesito de ti.
Reviso
Audito lo que ya tienes: tu web, tu ficha de Google, tus redes, qué aparece cuando alguien busca lo que tú vendes.
Te devuelvo lo que encuentro sin maquillar: lo que funciona, lo que está roto y lo que todavía no se puede saber sin más datos. Ese informe es tuyo, lo trabajemos juntos o no.
Decidimos los dos
Si veo que hay sinergia — que entiendo tu negocio y que puedo mover algo real — te presento un plan concreto y su presupuesto.
Los precios están publicados en esta web: los puedes ver ahora mismo, sin pedir nada. Y sí, se pueden hablar. No por regatear, sino porque ningún negocio encaja exacto en un plan cerrado.
Lo incómodo: a veces el informe dice que no necesitas lo que yo vendo. O que lo necesitas, pero no ahora.
Cuando pasa, te lo digo igual. Prefiero perder un cliente que cobrarte por algo que no te va a servir.
Este paso no cuesta nada y no te compromete a nada.
Paso 02
Fundación digital
Antes de atraer a nadie, hace falta un sitio al que llegar: y una forma de saber si llegaron.
Tu casa, no un local alquilado
Un sitio web a tu nombre: tu dominio, tu hosting, tus accesos.
Rápido en el móvil, porque ahí es donde te van a mirar. Con la información que la gente busca de verdad — qué haces, dónde estás, cuánto cuesta, cómo contactarte — y no la que queda bonita.
Cuando terminemos, las llaves son tuyas. Si algún día quieres llevártelo a otro sitio, te lo llevas.
Que te encuentren cuando te buscan
Tu ficha de Google en orden: horario, fotos, servicios, reseñas, la categoría correcta.
Es lo primero que ve alguien que busca lo que vendes cerca de donde está. Y en negocios locales suele traer más clientes que todo lo demás junto.
Las redes van después, y solo las que tengan una función clara. Estar en cinco plataformas sin tiempo para ninguna no es presencia: es ruido con tu nombre encima.
Que se pueda medir
Analítica configurada desde el primer día. Search Console conectado. Los formularios llegan a un sistema, no a una bandeja de entrada que se te llena.
Y cada mes puedes ver lo mismo que veo yo: qué buscó la gente, qué páginas leyó, qué hizo después.
Sin esto, dentro de seis meses solo tendremos opiniones.
Lo incómodo: casi todo el mundo empieza al revés — invierte en anuncios antes de tener dónde aterrizar, y luego concluye que la publicidad no funciona.
La publicidad funcionaba. Lo que faltaba era el sitio al que llevaba.
Este paso no es obligatorio. Si en la auditoría veo que tu base ya está sana, no te la vendo: pasamos directamente al paso 03.
Paso 03
Flujo inbound
Que la gente llegue buscando lo que vendes. Y cuando eso funcione, empujarlo.
Escuchar antes de escribir
Miro qué está buscando de verdad tu cliente. Con datos, no con intuición mía.
Qué palabras usa cuando tiene el problema que tú resuelves. Qué preguntas hace antes de decidir. Qué responden ya los que aparecen por delante de ti — y qué se están dejando.
De ahí sale el plan. No de una lluvia de ideas en una pizarra.
Responder mejor que nadie
Publicamos lo que contesta esas búsquedas: páginas de servicio, artículos, fichas, respuestas.
La IA me ayuda a producir más rápido — borradores, estructuras, variantes. El criterio, los ejemplos y lo que sabes tú de tu oficio no salen de ahí: salen de nuestras conversaciones.
Por eso te voy a pedir tiempo. Poco, pero real. Lo que tú sabes y nadie más sabe es lo único que no se puede automatizar — y es justo lo que hace que un contenido gane.
Convertir sin perseguir
Quien llega interesado encuentra qué hacer: pedir presupuesto, reservar, preguntar, o dejarte su contacto.
Sin ventanas que tapan lo que estaba leyendo. Sin cuentas atrás falsas. Sin «quedan 2 plazas» cuando quedan todas.
Cada solicitud entra en un sistema con su origen. Al mes siguiente sabemos qué la trajo.
Y cuando algo funciona, se empuja
Aquí entran los anuncios. No para tapar un agujero, sino para poner más gente delante de algo que ya sabemos que convierte.
Si una página trae clientes con visitas orgánicas, invertir en llevarle más visitas es una decisión con datos detrás, no una apuesta.
Google, Meta o donde esté tu cliente — decidido por dónde busca, no por dónde está de moda. Con presupuesto acordado, resultados a la vista y libertad para parar el día que deje de salir a cuenta.
Y con la misma regla en el anuncio que en todo lo demás: lo que promete el anuncio es lo que se encuentra al hacer clic.
La publicidad da tráfico mientras pagas. Si el motor de debajo no está montado, el día que cortas la inversión vuelves al punto de partida — y encima con la sensación de que nada funciona.
Lo incómodo: esto tarda. Entre tres y seis meses hasta ver movimiento estable, y depende del sector, de la competencia y de cuánto haya que reparar antes.
No puedo garantizarte resultados: nadie que sea honesto puede. Lo que sí te garantizo es que cada mes vas a saber exactamente qué se hizo, qué se midió y qué decidimos por eso.
Si necesitas clientes esta semana, esto no es lo tuyo — y te lo diré antes de cobrarte.
Lo orgánico tarda porque se construye: y por eso no se apaga el día que dejas de pagar. Los anuncios son rápidos y se apagan. Por eso van encima de lo otro, nunca en su lugar.
Paso 04
Fidelización y automatización
Conseguir un cliente nuevo cuesta. Volver a vender a quien ya te compró, mucho menos. Y casi nadie lo hace.
Lo que pasa después de la venta
La mayoría de negocios se esfuerzan hasta el cobro y ahí sueltan.
Aquí se ordena lo de después: el mensaje de seguimiento, la petición de reseña en el momento correcto, el aviso cuando toca repetir.
Nada de esto es complicado. Simplemente nadie tiene cabeza para acordarse cuando está sacando el trabajo del día.
Los que se enfriaron
Tienes clientes que compraron una vez y no volvieron. No porque estuvieran descontentos: porque se les pasó.
Están en tus mensajes, en tus facturas, en tu libreta. Recuperarlos es casi siempre lo más rentable que puedes hacer este trimestre, y lo más barato.
Que no dependa de tu memoria
Los contactos dejan de estar repartidos entre el móvil, el correo y los papeles: pasan a un sitio con historial.
Sabes quién es cada quien, qué compró y cuándo hablasteis por última vez. Los avisos y seguimientos salen solos. Tú apruebas y decides.
Es la parte donde la automatización devuelve horas de verdad: las que se van en tareas que no requieren tu criterio.
Lo que no se automatiza
La automatización manda el mensaje en el momento correcto. No sabe cómo se llama la nieta de tu clienta ni que la semana pasada estuvo mala.
Eso lo sabes tú, y es lo que hace que vuelvan.
Por eso lo que montamos te libera tiempo para lo humano — no lo sustituye por un robot que finge ser tú. Si algún día un cliente no distingue si le escribiste tú o una máquina, lo hemos hecho mal.
Lo incómodo: automatizar un proceso malo solo consigue que sea malo más rápido, y a más gente a la vez.
Si el servicio falla, si el producto no está bien, si el trato es frío — esto lo amplifica.
Así que antes de automatizar nada te voy a preguntar por qué vuelve la gente que vuelve. Si la respuesta no está clara, empezamos por ahí y no por la herramienta.
Esto no se monta el primer mes. Se monta cuando ya hay clientes suficientes para que tenga sentido, y con tu forma de tratarlos, no con una plantilla.
Cuatro pasos, en este orden, y ninguno obligatorio salvo el primero.
No hay paquetes cerrados ni permanencia: hay un plan que decidimos juntos después de mirar tu negocio de verdad.
Y todo empieza igual — con una conversación que no te cuesta nada.
Empezar por el paso 01Antes de decidir nada, mira lo que ya he hecho
No hace falta que me creas por lo que digo en esta página. Los precios están publicados y los casos están contados con lo que salió bien y lo que no.
Y si prefieres empezar por hablar
Cuéntame qué está pasando en tu negocio. Cinco minutos de formulario, lo leo yo, y te contesto en 48 horas — sea que sí o que no.
Criterio antes que comisión. No acepto un proyecto en el que no creo que pueda aportar algo real.